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Relatos

Me ocurrió varias veces…

Me ocurrió varias veces…

Me ocurrió varias veces. Desde hace unos años me gustan un tipo de piedras. La afición nació después de haber participado del “Oficio del Fuego”, donde se vivencia el proceso humano desde la conservación, el traslado y la producción del fuego…y luego el avance hacia el manejo de materiales, desde la cerámica hasta los metales y el vidrio.

De allí me quedó, casi como un efecto residual, un cierto gusto o atracción hacia el silex o pedernal. Que es un tipo específico de cuarzo que se usaba en la producción del fuego, porque su roce con la pirita produce una de las chispas más duraderas. También se lo utilizó en la elaboración de todo tipo de herramientas de corte.

Con el tiempo me he hecho de algunas puntas de flecha, raspadores, puntas de lanza, etc. Pero estando en la montaña este último verano, se me “abrió” algo nuevo en mi representación visual….y así, empecé a descubrir piedras talladas o esculpidas con formas más elaboradas. Esta apertura mental a nuevas representaciones fue toda una experiencia…y al volver, pude comenzar a ver esos tallados en algunas piedras que tenía hace años…y que nunca antes los había advertido.

Porque, por ejemplo, no es que uno no vea las líneas de una palabra escrita en japonés…es que uno no cuenta con las representaciones en memoria, que le dan significado a esas líneas.

Y hace unos días, con esta nueva mirada descubrí algo extraordinario…porque en una de mis primeras piedras, del tamaño de un puño, encontré….una cabeza de felino, un caballo, dos pájaros, dos figuras humanas, tres cabezas de animales y más de una docena de rostros y perfiles humanos…todo bellamente esculpido en las distintas caras de la misma piedra.

El descubrimiento fue asombroso…una percepción que despertó una representación visual, y luego otra y otra… y el cambio de significado…mutando desde una piedra natural a una piedra humanizada…con formas trabajadas hace cientos o miles de años por algún artesano/a delicado que trascendió su temporalidad.

Es curiosa la conexión con estos hermanos anónimos…son lejanos, pero se sienten cercanos….ellos fueron humanos y desde hace tiempo viven en la piedra…y ahora, desde la piedra, llamativamente han logrado también vivir en mí.

Sí…esto me ocurrió varias veces.

 

Dedicado a David Parentti

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